Martes 29 de Septiembre de 2026

CULTURA

29/09/2026

La gran polémica del "Borges de Bioy": por qué María Kodama quería "cuidar" a su pareja de esa "traición" hecha libro

La gran polémica del "Borges de Bioy": por qué María Kodama quería "cuidar" a su pareja de esa "traición" hecha libro

Fuente: Netfan Servicios

Detrás de la reedición del famoso diario de Adolfo Bioy Casares hay un debate que su inolvidable albacea protagonizó. "Es un acto de cobardía", aseguraba, irreductible

La reciente y monumental reedición en dos tomos del Borges de Adolfo Bioy Casares, a cargo de Emecé, no solo devolvió a las librerías un objeto de culto inhallable que supera las dos mil páginas. También reabrió la caja de Pandora de la que fue, sin dudas, la guerra santa del ámbito literario argentino: el enfrentamiento feroz e irreconciliable entre María Kodama y el autor de La invención de Morel. Para la viuda y albacea de Jorge Luis Borges, ese diario íntimo y paquidérmico era "un acto de cobardía".

Desde que el volumen editado por Daniel Martino vio la luz en 2006, María Kodama —por entonces: viuda y albacea— alzó una muralla de desprecio contra la figura de Bioy. Su argumento central para "cuidar" la memoria de su pareja se basaba en la asimetría de la confianza: Borges asistía a comer a la casa de la calle Posadas relajado, con la guardia baja, entregado al juego del chisme, la ironía y la complicidad con su mejor amigo. No sabía que, al retirarse, Bioy corría a su escritorio a registrarlo todo.

Rápidamente, el libro se convirtió en un hecho maldito. Para muchos lectores entusiastas, es una obra cumbre. Para otros, un valioso documento histórico. No para Kodama, que entendía como una puñalada por la espalda. Una traición cocinada a fuego lento durante cuarenta y dos años de cenas y complicidades compartidas. En una entrevista con Infobae Cultura en el año 2019, lo dijo sin titubear: "Bioy era un traidor. Él dispuso que se publicara después de que los dos hubieran partido".

"Ahora bien, ¿qué prueba hay de que Borges en realidad decía eso? Supongamos que lo dijera. Una cosa es, con un amigo, decir: 'Che, ¿vos sabés que fulano de tal es un imbécil?' 'Pero vos sabés que yo me peleé con fulano de tal y que en realidad yo no pienso eso, pero como me peleé te digo: es un imbécil'. Pero si yo escribo eso después que vos te vas, sin ninguna prueba de que sea así, ¿es así o lo inventé yo para destruirte? Su Borges es la venganza de Bioy", dijo en aquel reportaje.

Para Kodama, que el libro se publicara de forma póstuma constituía lo que ella definía como un "acto de cobardía". Le resultaba intolerable que Bioy esperara a que Borges estuviera muerto para revelar esas charlas, despojando al autor de El Aleph de cualquier posibilidad de defenderse, contextualizar o desmentir sus propios dichos. De hecho, nunca midió el calibre de sus palabras al referirse a Bioy , a quien llegó a etiquetar de manera fulminante como "el Salieri de Borges" o un "desecho humano".

Según su lectura, Adolfo Bioy Casares vivió siempre eclipsado por la genialidad descomunal de Borges. Al verse incapaz de alcanzar esa estatura literaria, habría utilizado el diario como un mecanismo de revancha . "Comer de las migajas de Borges", supo decir sobre esas anotaciones. Sostenía, además, que el diario estaba burdamente manipulado: según ella, Bioy Casares ponía en boca de Borges comentarios maliciosos que en realidad pertenecían a los propios complejos e inseguridades del anfitrión.

Nacida en Buenos Aires en 1937, hija de padre japonés y madre argentina de ascendencia europea, Kodama fue escritora, traductora y profesora de literatura. A Borges lo conoció en la década de 1970, cuando asistía a sus clases de anglosajón, y lo acompañó durante sus últimos años. Se casaron en 1986, pocos meses antes de la muerte del escritor en Ginebra. Luego quedó al frente de la Fundación Internacional Jorge Luis Borges y administró durante décadas los derechos de su obra.

Hasta su muerte, en el año 2023, fue una albacea rigurosa. Ese celo la convirtió en una figura controvertida. Sin embargo, su posición también puede leerse como la de una legataria que entendía la obra como un territorio expuesto a simplificaciones, usos oportunistas y disputas ajenas a la literatura. Su resistencia al Borges de Bioy se debía una convicción persistente: que la intimidad de Borges y la interpretación de sus palabras no debían quedar libradas a la lógica editorial ni a la curiosidad pública.

La controversia adquiere una nueva dimensión con la salida de esta versión ampliada de la editorial Planeta. Al reponerse fragmentos antes omitidos y "no censurados" sobre los tormentos y las tensiones del tramo final de la vida de Borges, la figura de la propia María Kodama vuelve a quedar en el centro de la escena. Para ella, el libro es una canallada comercial: el registro de un voyeur literario que prefirió cambiar el código de honor de la amistad por el impacto editorial y la vindicación de su propia figura.

Fuente: Netfan Servicios