Domingo 2 de Agosto de 2026

ECONOMIA

02/08/2026

Clima de Negocios: brotes verdes, serrucho, tendencia-ciclo y otras formas de hablar de un crecimiento que no termina de despegar

Clima de Negocios: brotes verdes, serrucho, tendencia-ciclo y otras formas de hablar de un crecimiento que no termina de despegar

Fuente: Netfan Servicios

En el Gobierno dicen que ya se siente la mejora. Algunas consultoras, también. Datos privados y hasta los propios oficiales muestran una economía partida, con una locomotora potente que, por ahora, no logra arrastrar vagones

Para José Luis Daza, viceministro de Economía de Luis "Toto" Caputo, "ya están los brotes verdes", aunque para verlos habría que mirar de cerca, muy de cerca.

Eso dijo el funcionario hace unos días en una entrevista, casi como una respuesta anticipada a quienes aseguran que la recuperación de la economía no está, no se ve y no se siente ni en el bolsillo de los argentinos ni en las cuentas bancarias de las empresas del país. La referencia botánica, que remite a declaraciones de los años macristas, llegó acompañada de una arenga: "Se están creando las bases, se están creando las empresitas, se están creando los empleos poco a poco, que todavía no se ven", dijo Daza en radio Mitre.

¿Será?

La frase recuerda el "bienestar que no se nota" que en 2022 refirió un funcionario del equipo económico de Martín Guzmán y el "crecimiento invisible" que el 1 de marzo de 2018, al abrir el período de sesiones ordinarias del Congreso, mencionó el entonces presidente Mauricio Macri.

Hay algo concreto, en ese sentido: los números no parecen acompañar del todo. Apenas unos días antes de esa entrevista, el Indec había confirmado que la actividad económica cayó 0,5% mensual en mayo, la segunda baja consecutiva tras el retroceso de 1,5% de abril. La suba interanual fue de apenas 0,2%, con ocho de los quince sectores del Estimador mensual de actividad económica (EMAE) en verde: minería lideró con un alza de 15,7%, seguida por electricidad, gas y agua (8%) y el agro (4,6%). Del otro lado, pesca se desplomó 29,3% y también cayeron la industria (5,6%) y el comercio (4,3%).

Habrá que esperar unos días más para que estén los datos oficiales de junio, y por lo tanto de la primera mitad del año. Mientras tanto, las consultoras ya tienen medido ese mes y calculan julio, que acaba de terminar. Son informes que no auguran grandes remontadas –aunque en algunos casos sí subas semestrales– y están surcados por conceptos que siguen mostrando los diferentes ritmos con los que se mueve la economía local: subas asintomáticas, economía dual, vías que se bifurcan, el mentado serrucho. Formas de referirse a un crecimiento económico que no termina de despegar.

En ese contexto, el Gobierno insiste con que ya se siente la mejora y Daza oficia de abanderado de la "tendencia-ciclo", una serie estadística que filtra la estacionalidad y los componentes irregulares. Una cuestión bastante técnica que se puso de moda en las últimas semanas.

Según el viceministro, la volatilidad de la serie mensual se duplicó largamente desde 2024: la desviación estándar pasó de 0,9 ese año a 2,2 en lo que va de 2026. Saltos de ±3% mensuales, explicó, implican que la economía caiga a un ritmo anualizado de 30% un mes y crezca 43% al siguiente, algo que —según su argumento— "no pasa en ninguna economía real". Dice que, en procesos de estabilización y reforma como el que atraviesa el país, las estadísticas miden con rezago a una economía que ya cambió de comportamiento y de agentes.

Con ese criterio, sostuvo, la Argentina acumula 26 meses consecutivos de crecimiento, algo que no ocurría en los quince años previos, cuando la actividad chocó cuatro veces contra el mismo techo: en 2013, 2015, 2017 y 2022. Ese tope, remarcó, ya fue superado, y esta vez con superávit fiscal, sin emisión monetaria, con superávit externo y con el Banco Central comprando reservas. Básicamente, pide mirar los números de otra forma. De la forma correcta, según su opinión. El segundo "¿será?" de esta nota.

Otra vez: todo muy técnico. Las series estadísticas de producción tienen componentes que hacen que en algún mes se produzca más que en otro. La famosa estacionalidad. Por eso, en general, el Indec y los privados muestran series de datos desestacionalizadas para entender mejor qué pasó de un mes al otro y poder hacer comparaciones más allá de ese efecto calendario, cíclico y recurrente que se da porque, por ejemplo, los hoteles trabajan más en verano que en abril.

"La serie tendencia-ciclo es una transformación estadística que cambia todo el tiempo", resumió Gonzalo Carrera, economista senior de la consultora Equilibra. "Es verdad que en el EMAE crece hace 26 meses en la serie, pero hace un par de meses esa misma serie mostraba estancamiento. Es algo en constante revisión. Crece sobre todo por el PBI primario (agro, minería, energía y pesca). El resto, PBI No Primario, que es el el 87% del producto, tiene una serie estancada desde febrero del año pasado, y en niveles similares a los del 2º trimestre de 2022. La mayoría de los sectores tienen un crecimiento muy magro en el último año, con minería y energía que explican que la tendencia ciclo se sostenga (el Indec no abre la serie por sectores) y comercio e industria como los más golpeados este último año. Además, con el freno de crédito, la intermediación financiera también dejó de crecer desde agosto del año pasado", destacó Carrera.

"Hay un motor que está a full y otro que está apagado". Así definió Hernán Lacunza, el exministro de Economía de Mauricio Macri, un contexto en el que las variables financieras —inflación en baja, dólar planchado, riesgo país y tasas a la baja— conviven con una producción, un empleo y un consumo que todavía no arrancan.

Lacunza, que ahora aspira a una candidatura presidencial, según reveló la semana pasada, usó datos de su consultora Empiria sobre el ingreso disponible de los hogares para explicar por qué la desinflación no siempre se traduce en alivio.

Según esos números, casi un cuarto del ingreso familiar se destina hoy a servicios, alquileres y expensas —contra apenas 15% de hace algunos años— y otro 24% queda comprometido en cuotas de préstamos ya tomados. En la práctica, buena parte del salario queda comprometida antes de llegar al supermercado, lo que explicaría en parte el salto de la morosidad, otra luz roja de estos tiempos.

Esa ecuación conecta, además, con la geografía productiva del país. Mientras la minería, la energía y el agro —con apenas 250 mil empleos directos, según los cálculos que citó Lacunza— traccionan el crecimiento, la industria y la construcción, que entre las dos emplean a unos 8 millones de personas, siguen golpeadas. El economista advirtió que la demanda social ya no pasa por bajar la inflación, sino por conseguir trabajo, y que la tolerancia social ante esa espera tiene un límite.

El diagnóstico de los "dos motores" tiene, además, sustento estadístico. Equilibra calculó que, desde que asumió el Gobierno de Javier Milei, el PBI creció 6,5% y alcanzó su pico histórico. Pero el promedio esconde una realidad mucho más fragmentada: los sectores "ganadores" mencionados traccionan ese número, mientras la industria (-13%), la construcción (-12%) y el comercio (-2%) cayeron, y el grueso de las actividades quedó estancado.

Lo más llamativo del trabajo de Equilibra no es la dualidad sectorial en sí —sobre eso ya hay consenso—, sino lo que encontraron al cruzar esos datos con el empleo. Entre finales de 2023 y la actualidad, la industria perdió unos 175.000 puestos y la construcción, otros 90.000. Ese empleo no migró hacia los sectores en expansión, que de hecho perdieron unos pocos puestos en el mismo período, sino hacia el cuentapropismo de baja productividad: Uber, Rappi, ferias y comercio informal explican buena parte de los más de 500.000 empleos nuevos en transporte, restaurantes y comercio.

La foto se repite en el mapa. Neuquén, motor de Vaca Muerta, y provincias con minería o intermediación financiera —San Juan, Río Negro, la Ciudad de Buenos Aires— crecen con fuerza. El resto del país, con la excepción del "eje cordillerano", muestra caídas de actividad, empleo formal y cantidad de empresas. Para los autores del trabajo, la pregunta de fondo no es si la energía y la minería son un activo real para la Argentina —lo son, y lo serán más—, sino si su expansión debe convivir con la retracción del resto del aparato productivo.

Para junio, Equilibra anticipó una suba de apenas 1% interanual del EMAE y un nivel desestacionalizado estancado (0%), casi 2% por debajo del máximo de marzo. La consultora volvió a marcar la asimetría: la actividad no primaria (la que excluye agro, minería, energía y pesca) cayó 0,6% interanual, mientras los sectores primarios treparon 9%, de la mano de una mejor cosecha de maíz y un buen mes de pesca. Sin esos dos rubros, la suba de junio directamente no habría existido.

Si el trabajo de Equilibra pone números a la dualidad, el informe de Fundar titulado "Crecimiento asintomático" la lleva al terreno de la metáfora: "la economía crece en el promedio; todo lo demás va para el otro lado", resume el documento.

El trabajo muestra que el PBI creció 2,3% en el primer trimestre del año, pero que casi todos los demás indicadores —inversión, consumo masivo, importaciones, empleo formal, salario real registrado, cantidad de empresas y recaudación real— cayeron en el mismo período. Del otro lado, treparon la informalidad laboral, el desempleo, la morosidad de las familias y la pobreza.

Además, la inversión acumula cuatro caídas trimestrales consecutivas y su participación en el PBI —14,3%— está en mínimos históricos, lejos del 25% que consideran necesario para un proceso de desarrollo sostenido. La cantidad de empresas cayó en 28.262 desde noviembre de 2023 —el 5,5% del total—, la peor performance en los primeros 29 meses de cualquier gobierno desde el regreso de la democracia. La informalidad laboral alcanzó un récord de 44,2% y el salario real registrado cae en ocho de los últimos nueve meses. La mora de las familias, según los datos que citan, trepó de 2,5% en octubre de 2024 a 12,7% en mayo de 2026, con cuatro de cada diez menores de 35 años en situación de préstamo irregular.

Fundar también comparó la relación histórica entre crecimiento y empleo formal: desde 1997, cada vez que el PBI creció por encima de determinado umbral, el empleo asalariado privado lo acompañó. En 2025, por primera vez en ese registro, ese vínculo se cortó.

La conclusión del informe no niega el potencial de la minería y la energía —calculan exportaciones netas de esos sectores por USD 75.000 millones hacia 2035—, pero advierte sobre dos errores posibles: creer que los recursos naturales alcanzan por sí solos para el desarrollo y que la renta que generan se traduce automáticamente mejoras. Y usa otra metáfora: la locomotora no está arrastrando los vagones. Compara el caso argentino con Noruega, Australia y Canadá, países que combinaron sus booms de recursos naturales con política industrial, proveedores locales y financiamiento público a la ciencia y la tecnología.

"Sin macro, todo se multiplica por cero. Pero con macro sola no alcanza. Los recursos naturales pueden ser un atajo en nuestro camino al desarrollo. Como todo atajo, es un camino arriesgado (y el nuestro ni siquiera es tan ancho). Si lo conducimos bien, por el ramal correcto, llegamos antes a la estación del desarrollo. Si lo conducimos mal, por el otro ramal, nos quedaremos entrampados en el subdesarrollo por mucho tiempo más", dijo Fundar usando la figura de los dos ramales viales que se bifurcan (como la que ilustra este texto).

Desde Fundación Mediterránea,en tanto, destacaron otro punto: en medio de una actividad casi estancada, las exportaciones alcanzan el mayor protagonismo en la generación de ingreso de las últimas dos décadas.

"Nunca desde 2004 las exportaciones habían tenido un peso como el que tienen en la actualidad, y el dinamismo exportador es heterogéneo pero generalizado. Gran parte del crecimiento del PIB puede explicarse a partir del incremento de las exportaciones, de modo que su participación en el producto alcanza el 24,4% del PBI", aseguraron desde Córdoba. Cuando muestran los sectores ganadores y perdedores, desestacionalizado en lo que va de la gestión Milei, reinan minería (27,5%), intermediación financiera (21,5%) y agro (18%) y sufren industria (-5,7%), construcción (-13,1%) y turismo de viajeros internacionales (-21,5%).

"Más allá de las fluctuaciones mensuales y de los factores estacionales, los datos disponibles muestran que la economía argentina crece, aunque a un ritmo moderado. Considerando los primeros cinco meses de 2026 —último dato oficial disponible— y utilizando mediciones desestacionalizadas, la actividad económica se ubica 1,8% por encima del mismo período de 2025. La tendencia-ciclo muestra un crecimiento mensual cercano al 0,2%, equivalente a un ritmo anualizado de alrededor del 2,4%", describió Marcos Cohen Arazi, responsable de la sección Productiva del Ieral, el instituto de la Mediterránea.

"La situación es mucho más desafiante para algunos sectores específicos, pero luego de más de una década de estancamiento, con una sucesión de años de expansión y contracción, lograr dos años consecutivos de crecimiento representa un cambio relevante. En este contexto, es esperable que la heterogeneidad sectorial continúe durante lo que resta de 2026 e incluso en 2027. Para el resto del año, la actividad podría acelerar moderadamente y cerrar con un crecimiento del orden del 2,5% al 3%, con el principal impulso del sector exportador", afirmó el analista.

Más allá del debate metodológico, el primer semestre del año cerró en terreno positivo –o levemente positivo–, según coincidieron dos de los centros de estudios más consultados del mercado: Orlando J. Ferreres & Asociados (OJF) y la propia Equilibra, como se mencionó. La coincidencia, sin embargo, no llegó hasta la magnitud del número.

El Índice General de Actividad de OJF midió una suba de 1,9% interanual en junio y una mejora de 0,4% mensual desestacionalizada, con un acumulado semestral de apenas 0,1 por ciento. Según la consultora, ya está "afianzada" la fase de cifras positivas, con todos los sectores en verde salvo la administración pública. Minas y Canteras lideró con 9,8% interanual, de la mano de los récords de Vaca Muerta, seguido por el agro con 7,4 por ciento. La construcción avanzó 3,5% y la intermediación financiera, 3,2%, mientras que la industria manufacturera mostró una suba interanual de apenas 1,4%, pero una caída acumulada de 2,2% en el semestre.

Caputo, en tanto, anticipó los "mejores 18 meses" de la mano de la concesión de 9.000 kilómetros de rutas nacionales, un esquema que buscaría movilizar capital privado y generar empleo en uno de los sectores más golpeados desde 2023.

Eduardo Fracchia, del IAE Business School, concuerda con el comportamiento dual. "Si el nivel de actividad genera preocupación, el empleo la genera todavía más, siendo el indicador que hoy encabeza el ranking de preocupaciones sociales. El sector privado muestra un claro descenso y la caída es aún mayor en el sector público nacional. Como contracara, crece el empleo informal, un segmento que en promedio ofrece una calidad de trabajo inferior a la del sector registrado. El poder adquisitivo tampoco ayuda", destacó.

Las consultoras, matizan el optimismo oficial. LCG habló de una "dinámica de serrucho con tendencia a la baja" y dudó de que el impulso de los sectores en auge alcance para traccionar al resto del aparato productivo en el corto plazo. Desde 1816 remarcaron que sigue costando consolidar la recuperación de la actividad, con una contracción acumulada de 1,5% en los primeros cinco meses del año. Juan Manuel Franco, economista jefe de SBS, coincidió en que los sectores ganadores se imponen con comodidad sobre los perdedores, más intensivos en mano de obra. Desde FMyA se mostraron algo más optimistas y esperan un rebote de salarios, inversión y exportaciones hacia fin de año, aunque reconocieron que la economía "sigue estable y a dos velocidades".

Las proyecciones de crecimiento para 2026 oscilan entre el 2% de Equilibra y LCG y el 3% de FMyA, con un arrastre estadístico hacia 2027 que ya quedó fijado en apenas 1 por ciento.

La discusión de fondo, en medio de estos números que a veces coinciden y a veces se contradicen, no es si la Argentina va a crecer este año: probablemente lo haga, aunque sea con la ayuda casi exclusiva de la cosecha, la minería y Vaca Muerta. La pregunta que queda flotando es si esa locomotora de recursos naturales va a alcanzar para arrastrar los vagones de la industria, la construcción, el comercio y, sobre todo, el empleo formal. O si la Argentina, una vez más, va a manejar un tren potente por el ramal equivocado.

Fuente: Netfan Servicios