ECONOMIA
02/08/2026
Georgieva pidió que Vaca Muerta impulse la economía real: qué se necesita para lograr un efecto derrame, según los analistas
Fuente: Netfan Servicios
La directora gerente del FMI destacó el desempeño del petróleo y la minería y planteó medidas para impulsar sectores rezagados como la construcción, los servicios y la logística. Economistas consultados plantearon sus reparos sobre el alcance del "efecto derrame"
La visita a Argentina de la directora ejecutiva del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, fue capital político para el Gobierno. El presidente, Javier Milei, el ministro de Economía, Luis Caputo, y los demás miembros del gabinete tuvieron una foto sonriente con la titular del organismo y cosecharon las declaraciones favorables sobre la evolución del programa.
Sin embargo, Georgieva puso sobre la mesa lo que no se quería reconocer: hay una economía con dos velocidades y en esta fase se debería apuntar al "efecto derrame" de Vaca Muerta en la construcción, la industria y la logística. Durante su estadía en Argentina, Georgieva conoció Loma Campana, uno de los principales yacimientos de la formación neuquina. La funcionaria viajó junto al ministro Caputo y fue recibida por presidente de YPF, Horacio Marín.
Para la consultora Epyca, el episodio no tuvo un carácter técnico, sino que se trató de un movimiento de comunicación política pensado para exhibir ante el mundo la capacidad de generación de dólares del país y el sostén del programa económico libertario. El mensaje fue explícito: el FMI no ve necesidad de asistencia adicional y celebra el desempeño del sector hidrocarburífero como ancla de la confianza recuperada.
En junio Vaca Muerta alcanzó un récord de 648.114 barriles diarios de crudo, un salto de 30% interanual. El gas sumó 118,64 millones de metros cúbicos diarios.
Las exportaciones acumuladas entre enero y junio de 2026 crecieron 48% respecto al mismo período de 2025, y la proyección oficial para todo el año ubica el saldo positivo de la balanza energética en torno a USD 14.000 millones.
Esos datos son los que utiliza el oficialismo para asegurar que "la macro está resuelta" y que el debate pendiente es "de segunda generación", centrado en reformas laborales, previsionales y tributarias.
Pero la propia directora del FMI matizó el optimismo. En su contacto con la prensa, destacó que Argentina tiene un fuerte desempeño en petróleo, gas, minería y agricultura arraigado en la mejora en la confianza, pero remarcó que "hay dificultades en sectores como la construcción, los servicios y la logística". Por lo que sostuvo que el foco del Gobierno en términos de reformas y de respaldo dentro de la capacidad fiscal limitada debe dirigirse allí a esos sectores. Y para ello, recomendó tres medidas: bajar la mora, desarrollar el mercado de capitales y hacer obras de infraestructura.
La advertencia de la funcionaria del FMI encontró eco entre los analistas locales. Hernán Letcher, director del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), sostuvo que el efecto derrame es marginal. "Ella es muy sutil porque es hábil declarante y dice, marcándole la cancha al Gobierno, que hay sesgo en el comportamiento de la actividad motorizada por la energía y minería, que por ahora, no tiene efecto sobre el resto de las actividades. Pero no va a tener efecto, el efecto es marginal", afirmó.
Letcher explicó que la energía y la minería pueden mejorar sectores muy puntuales de la industria, como la metalurgia, pero consideró que el impacto es secundario. Para el economista, la estructura del sector energético implica bajo derrame y la apertura importadora, junto con el RIGI, facilita la llegada de máquinas extranjeras en detrimento de encadenamientos locales.
Una fuente en off the record que dialogó con Infobae aportó una visión complementaria sobre el impacto de Vaca Muerta en el Producto Bruto Interno (PBI). Según su análisis, "el derrame en el nivel de actividad, en el PBI, es 20%, el 50% está hundido y el 30% neutro".
El efecto del crecimiento se vinculó al impacto sobre la cadena de proveedores y el comercio, pero resulta acotado por el bajo uso de mano de obra y la localización geográfica restringida. "El impacto en el PBI está, pero pondera por la participación del sector en la economía; comercio, construcción y servicios son el 45%. Cuando eso crece o decrece, es diferente en términos del impacto y localización geográfica y de utilización de mano de obra", resumió la fuente.
En esa, el análisis reservó un capítulo especial al uso de los dólares generados por el sector energético. "Los dólares de Vaca Muerta que aparecen en Punta Cana, es el producido de lo que ahí sale", explicó la fuente, en referencia a la fuga y utilización de divisas fuera del circuito productivo local.
Además, cuestionó la viabilidad de nuevas inversiones en infraestructura con un financiamiento fiscal muy restringido y advirtió que "el Gobierno absorbe todos los pesos que emite", lo que limita el crédito al sector privado. Por último, subrayó el fenómeno de la dolarización de portafolios, donde los dólares generados por la energía permiten satisfacer la demanda interna para ahorro, viajes y pagos.
Sin embargo, el nivel de actividad parece haber registrado una mejora en junio y en sectores que venían rezagados luego de la caída intermensual de 0,5% de mayo. La consultora Analytica observó que el Índice Líder de Actividad (ILA) subió 0,3% respecto a mayo y 1,7% frente a junio de 2025, pero dejó una caída trimestral de 0,7% en el segundo trimestre.
El impulso se concentró en el consumo y el agro, mientras menos de la mitad de los indicadores sectoriales acompañaron la tendencia general. El agro fue el motor más relevante, con un avance del IACA-BCR de 3,0% mensual y un índice general 10,9% por encima del año anterior, impulsado por una cosecha récord. Sin embargo, la inversión en maquinaria agrícola se desplomó 12,0% y profundizó la tendencia negativa de mayo.
El consumo y el crédito también aportaron, con una recaudación de IVA-DGI que creció 9,0% y una mejora de la confianza del consumidor de 6,4%, atribuida al pago de aguinaldos. Los préstamos al sector privado subieron 0,3%, acompañando la hipótesis de que la mayor liquidez tuvo efectos transitorios. En el frente externo, las importaciones aumentaron 3,4% en valor y las exportaciones cayeron 0,9%, en línea con el mayor consumo.
Mientras que la industria mostró una dinámica heterogénea. La producción de hierro cayó 26,8%, la baja más fuerte entre todos los sectores, mientras el acero laminado en caliente, el acero no plano y el acero plano registraron subas leves. La producción de lavarropas y secarropas bajó 11%, y la de calefones y termotanques subió 0,8%. El gas disminuyó 0,3%, igual que la demanda eléctrica de grandes usuarios, que bajó 0,2 por ciento.
El panorama de la construcción se revirtió en junio. El Índice Construya descendió 2,0% y el consumo de cemento, 5,9%, luego de un mayo positivo. El sector automotriz mostró una diferencia entre ventas mayoristas, que subieron 10,1%, y el patentamiento de autos (-0,7%), motos (-1,6%) y la producción de autos (-7,6 por ciento).
Las señales de los analistas y consultoras confluyeron en la idea de que la economía mantiene una lógica de "dos velocidades", con un polo exportador dinámico y globalizado, y una economía de servicios y empleo formal que no logra despegar al mismo ritmo. El debate sobre si Vaca Muerta puede motorizar el resto de los sectores productivos sigue abierto en la mesa de discusión pública y política.
Fuente: Netfan Servicios